Es de noche. Manuel, 23 años, esta sentado en el anden del metro esperando que el tren pase. Lleva un largo rato sentado en la estación “Manuel Montt”. Está solo. Manuel tiene una carpeta verde entre sus manos y encime de esta su celular. El tiempo pasa y Manuel sigue solo en la estación. De pronto el joven escucha ruidos, son los tacos de una mujer que hacen ruido al pisar los escalones que la llevan hacia el solitario andén. Manuel mira mientras la mujer camina por el anden del metro, ella camina en dirección a él, para su andar y se desabrocha el abrigo que lleva puesto, vuelve a caminar en la misma dirección unos pasos hasta que se detiene a unos metros de Manuel. El la vuelve a mirar y esta vez la mujer se percata del hecho, como consecuencia de esto ella le devuelve la mirada tímidamente. Ella se quita el abrigo, lo pone en el piso y se sienta sobre este. Manuel concentra su mirada en las piernas de la bella mujer que quedaron al descubierto tras sacarse el largo abrigo negro que llevaba puesto.
La muchacha una vez sentada coge su bolso del suelo, lo abre y de el saca un celular, lo prende y comienza a escribir un mensaje de texto: “Pablo, lamento lo del jueves. Fue mi error y lo admito. Solo espero que me perdones alguna vez, Ale.” Tras terminar de escribir el mensaje Alejandra vuelve a meter el celular a su bolso y saca de este un espejo y un rouge. La mujer abre el rouge y mirándose en el espejo pinta sus labios con el rojo lápiz, lo esparce por su boca y guarda los implementos denuevo en su bolso. La mujer mira a Manuel, pero el no se percata. Algo produce un ruido, es el celular de Alejandra que vibra en el interior de su cartera, ella lo busca y toma el aparato, se prepara para contestar cuando vemos que en la pantalla del aparato dice: “Pablo Llamando” Alejandra corta de inmediato la llamada, pero el celular vuelve a vibrar y vemos la misma inscripción en la pantalla. La joven corta nuevamente.
Manuel sigue como hipnotizado con las piernas de Alejandra. La mira tan bien que se fija en cada detalle de su ropa. Ella lleva puesta una blusa roja con botones negros, una falda negra hasta la rodilla y unas medias oscuras. Tiene el pelo tomado con una cola, el colet que lleva es de color rosado, en su cuello un pañuelo rojo que combina muy bien con su clara piel. En sus manos un anillo de plata con una piedra roja y las uñas al mismo tono. Sus zapatos son negros y con taco, unas botas. Manuel queda totalmente seducido con la bella y delgada mujer que esta cómodamente sentada a unos cuantos metros de él. Manuel mira atentamente todo lo que Alejandra hace con su celular sin preocuparse de que ella lo descubra, en ese momento no le importa nada, su intención es clara; simplemente mirar sin tener en cuenta si la joven se da cuenta o no, si le molesta su aguda observación o si simplemente le da igual.
Alejandra evita por tercera vez contestar los llamados de Pablo, a pesar de que ella le corta las llamadas él vuelve a insistir. En un minuto se pone de pie y comienza a caminar por el andén de un lado a otro, en una oportunidad se detiene justo frente a Manuel, ella lo mira detenidamente hasta que Manuel levanta su cabeza. Ahí Alejandra lo mira a los ojos, fijamente esta vez la seguridad la invadía ya no era una mirada tímida como la primera vez, él también la mira a los ojos. Se quedan así un par de segundos, solo mirándose a los ojos. Ella le sonríe sin quitar su mirada de los cafés ojos de Manuel y él hace lo mismo. Alejandra se acerca un paso hacia Manuel, él se pone de rodillas, ella vuelve a avanzar otro paso, Manuel se para y por un minuto ambos quedan inmóviles. Ese momento es interrumpido por el sonido que hace el celular de Alejandra al vibrar en su bolso. Ella mira a Manuel, después mira su bolso. Repite lo mismo un par de veces. Se decide y camina hasta donde están sus cosas, se agacha y saca el celular del bolso, mira la pantalla y se encuentra con un mensaje nuevo, ella lo abre y lee atentamente: “No te entiendo. No me llames más. No te quiero ver nunca más en mi vida. Pablo”
La cara de Alejandra cambia bruscamente, lo que antes era una sonrisa ahora es una cara quieta, con una expresión dura y seria, todo esto acompañado de unos ojos vidriosos.
Manuel, quien miró atento todo este acontecimiento, se acerca a Alejandra y libremente la abraza, ella acepta y abraza fuertemente a Manuel. Es un abrazo largo e intenso. Ella lo deja y él acata. Manuel recoge el abrigo del piso y se lo pone a Alejandra. Ella cae de rodillas al suelo y larga su llanto. El joven busca un papel en su mochila y mientras eso pasa se escucha a lo lejos el sonido del tren del metro, él se apura y escribe algo en ese papel mientras el tren llega a la estación, abre sus puertas y se escucha la voz del chofer decir: “Señores pasajeros, estación Manuel Montt” . Manuel le entrega el papel a Alejandra, la besa en los labios y corre para subirse al vagón el cual parte segundos después de que el joven se sube.
Alejandra abre el papel que le entrego Manuel entre lagrimas “A veces la vida nos da golpes para recibir después algo mucho más profundo. Manuel. 09-2253695” ella lo guarda en uno de los bolsillos de su abrigo. Se para, recoge su cartera del piso, camina hasta las escaleras del anden, sube tres peldaños y de pronto se detiene, da vuelta a atrás, baja los escalones, saca el papel antes guardado en su bolso y con una picara sonrisa en su rostro lo bota a un basurero. Después de esto, se seca las lágrimas de la cara con la mano, se vuelve a pintar los labios y sube las largas escaleras produciendo el mismo sonido que minutos antes cautivo a Manuel.
miércoles, 3 de octubre de 2007
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1 comentario:
y yo pense que lo iba a llamar...
Oye, s coincidencia que MANUEl estuviera en MANUEL Montt?
Adoro lo que escribes ^^!
atte
·Naty =)·
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